Mario llegó a nosotros con una visión clara pero sin naming. Su empresa abarca múltiples sectores —desde transporte hasta eventos— y necesitaba una identidad que los conectara a todos bajo una misma fuerza.
Ahí comenzó todo.
El naming fue el primer desafío: encontrar una palabra que funcionara como ancla. La respuesta llegó desde una idea simple y poderosa: a los grandes se les llama estrellas, y las estrellas son guía, son faro, son norte. De ahí nació ALFA (líder) —que además lleva algo mucho más personal: las iniciales de Mario y su hijo, convirtiendo el nombre en un símbolo con alma propia.
Desde esa premisa construimos un branding vibrante, imponente, con carácter. Una identidad que no pasa desapercibida, igual que su dueño.